UNDARE
Estimados vecinos,
Noviembre es mes donde celebramos algunas fiestas que son estupendas para nuestro país. De primera intención, celebramos el descubrimiento de nuestra Isla por el Gran Almirante allá en el 1493. Comenzó nuestra historia más moderna como el gran pueblo que somos. Se fusionaron la herencia de muchas etnias y culturas y el resultado es el puertorriqueño de hoy; valiente, trabajador y que no le tiene miedo a nada.
De otro lado, por adopción, celebramos la festividad del día de Acción de Gracias, un bello día en que irrespectivo de nuestras creencias políticas, religiosas o lo que fuera, damos gracias al Ser que nos dio la vida y que bendice nuestra tierra por tantas bienandanzas que disfrutamos. Los no creyentes también le dan gracias a la vida y punto. Sobre todo, damos gracias por tener un hogar, hijos sanos y poder ver, abrazar y besar a esos hijos y los que tenemos el privilegio, a nuestros nietos.
El famoso “día del pavo”, como frecuentemente llamamos, es día de reunión de la familia puertorriqueña para compartir. De hecho, en los Estados Unidos es el fin de semana donde más viajes en avión ocurren, para reunirse las familias y al menos un día, compartir las bienaventuranzas que recibimos a diario.
Sin embargo, en los tiempos difíciles que vivimos, hay muchas personas que por las razones que sean, han perdido sus empleos o simplemente el dinero no les alcanza para terminar el mes y como consecuencia un sinnúmero de personas han perdido sus viviendas y se pasa literalmente, hambre. Esta tragedia, ocurre a nivel mundial y son muchos a quienes se les hará difícil celebrar el tradicional “día del pavo”.
Es entonces momento para solidarizarnos y “llorar con los que lloran”. Es compartir para que la tragedia de muchos se minimice y haya pan en cada hogar puertorriqueño. Aquellos que tenemos el privilegio de ser proveedores de un empleo a otros, demos gracias a Dios o al Ser en quien creamos, por poder hacerlo y pensemos antes de reducir la empleomanía, por la razón que sea. Ese “ser humano” a quien empleamos, depende él y su familia de dicho empleo para comer y vivir. Sobre todo, para sentirse un ser humano “digno”. Se ha probado que el efecto psicológico de no disfrutar de un empleo, es devastador para cualquier hombre o mujer, para cualquier familia y en última instancia, para cualquier sociedad.
Por supuesto, esto augura una celebración navideña difícil, tanto para las familias como para los comerciantes y en general, para nuestra sociedad puertorriqueña. Seamos generosos con esos que sufren, seamos solidarios, seamos compasivos. En nuestra comunidad, tan bendecida por tantas cosas que tenemos, muchas veces en demasía, es donde debemos dar ejemplo al compartir. Pero, debe ser un compartir silencioso, desprendido y que en nuestra intimidad nos haga sentirnos orgullosos de ser una parte de la humanidad. Estoy seguro que se nos devolverá con creces, al menos en nuestro espíritu cada aportación que hagamos con los que “sufren y lloran”. No olvidemos a nuestros viejos y enfermos, pues la soledad es el mal más importante de nuestras sociedades “modernas”.
Como médico, no dejo de pensar que debemos ser cuidadosos con los excesos de comida y bebida, pues desafortunadamente como miembros de una sociedad “avanzada”, nuestras primeras causas de enfermedad tienen que ver con nuestra dieta inadecuada. Es la diabetes, que algunos consideran la pandemia de este siglo, y las enfermedades cardiovasculares las que siguen siendo primeras al afectar a cada uno de nosotros. Por tanto, disfrutemos con moderación y ¿por qué no? de vez en cuando hagamos algún desarreglo, pues las dietas se hicieron para romperse. Si tomas licor, no conduzcas el automóvil para no llevar luto a ninguno de nuestros hogares.
Feliz día de Acción de Gracias a todo nuestro vecindario y que sea como dijo Francisco de Asís: por el hermano aire, por la hermana agua, por el hermano alimento, por los hijos, por la familia, por los hermanos abuelos y en fin, por poder levantarnos diariamente y disfrutar del sol y la luna y de tanta belleza que hay en este mundo que nos ha tocado vivir.
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